DEFENSA E ILUSTRACIONES DE UN PSICOANÁLISIS EN LA CIUDAD
Jean-Jacques Tyszler
Como la mayoría de las asociaciones psicoanalíticas, la FEP ha participado junto a los representantes de los profesionales de la salud, enfermeros, psicólogos y psiquiatras, en la lucha contra propuestas desvergonzadas destinadas a erradicar el descubrimiento freudiano del campo del cuidado tanto en las instituciones públicas como en la práctica privada.
Apostemos a que esta lucha deberá continuar durante el nuevo año.
La propuesta de poner la psiquiatría bajo tutela de supuestos “centros expertos” da una idea de una ciencia sin conciencia.
Ya tenemos la experiencia de dichas plataformas que se limitan a evaluaciones vagas y que nunca acompañan concretamente a los pacientes, pequeños y grandes, ni a sus familias.
¿El plan de salud mental prometido desde hace años se reduce a una valorización de investigaciones únicamente biológicas, genéticas o radiológicas, o dará medios humanos a las urgencias, a los servicios hospitalarios, de sector y médico-sociales?
Defender la psiquiatría forma parte integrante de la historia del psicoanálisis desde la fundación del Instituto de Berlín en 1920 y la apertura de dispensarios que ofrecían cuidados a los más desfavorecidos.
Nunca hemos pensado un psicoanálisis sin psiquiatría.
Los ataques contra Freud nos dejan, sin embargo, en una gran perplejidad: hace algunos años el museo parisino del Judaísmo honraba su memoria; en el Memorial de Yad Vashem en Jerusalén su foto se encuentra junto a la de Einstein… entonces, ¿qué está ocurriendo en Francia?
¿Veríamos otra disciplina atacada de manera tan violenta?
Que el psicoanálisis pueda ser cuestionado en algunas de sus afirmaciones y en sus aspectos dogmáticos no deja ninguna duda y proclamamos también la urgencia de ello, pero esto no puede compararse con un rechazo generalizado del inconsciente, de los sueños y de los deseos humanos que este vehicula.
¡Defensa del psicoanálisis, pero también apertura y transformación
El último coloquio de la FEP fue una demostración de la apertura necesaria entre las escuelas de psicoanálisis para salir de la endogamia habitual y es este punto el que debemos desplegar si deseamos permanecer en la Ciudad.
Podemos apoyarnos en encuentros recientes en los que tuvimos la oportunidad de participar.
Así, en la Universidad Sorbonne Paris Nord, el coloquio “Destinos de la narratividad en el malestar contemporáneo” recordó la importancia del relato, del cuento y del mito como antídoto contra la pesadilla de nuestra actualidad y la alegría de una interdisciplinariedad recuperada con semiólogos, historiadores, un teólogo y psicoanalistas.
Es tiempo de que el psicoanálisis vuelva a abrirse a las ciencias humanas y sociales, a la filosofía, a la Historia, sin dejar de lado las investigaciones en ciencias experimentales.
Por nuestra parte, hemos permanecido atentos a los trabajos de los sociólogos depositarios del pensamiento de Marcel Mauss y acogemos con interés el nuevo manifiesto “Convivialismo o Barbarie”; el psicoanálisis no puede permanecer ajeno a los desafíos económicos, ecológicos, ideológicos, antropológicos y democráticos.
Sin olvidar las cuestiones de las migraciones y del exilio y el odio desinhibido hacia el Extranjero.
El psicoanálisis debe acoger compañeros de ruta y los “significantes nuevos” que Lacan esperaba para hacer vivir una esperanza en el Malestar en la cultura.
Salir de la endogamia.
Compartimos así con interés un seminario titulado “Pensar la clínica a partir de lecturas cruzadas de analistas contemporáneos”.
La última sesión estuvo dedicada a Michel de M’Uzan, quien muestra de manera formidable cómo el hecho clínico, el encuentro hic et nunc con el paciente, hace vacilar los axiomas del practicante y obliga a la renovación, a la invención en la transferencia en primer lugar y en la teoría además.
También participamos en un “cartel de investigación” en el que autores ignorados por los lacanianos como Christopher Bollas son puestos a trabajar y nos permiten abordar cuestiones indispensables de la praxis como el abordaje del “colapso psicótico”.
Muchos otros ejemplos podrían, por supuesto, ser citados para indicar cómo los psicoanalistas salen poco a poco de los caminos trillados.
¿No sin Freud, pero todavía? Esa es la cuestión.
Y también no sin la psiquiatría, repitámoslo.
La Escuela Psicoanalítica de Sainte-Anne prepara próximas jornadas sobre la melancolía, una manera de honrar lo Real de los clásicos como Seglas y Cotard, pero también de evocar trabajos contemporáneos y nuevas cuestiones sobre la o las forclusiones en particular.
Volver a poner nuestros logros en el telar es nuestra ética.
La Fondation Européenne pour la Psychanalyse acompaña esta preocupación crucial por la apertura y el intercambio y anunciará sus próximas iniciativas marcadas por esta promesa.